Alerta de la Fundación Bengoa


La Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición cumple con hacer públicas algunas consideraciones en relación con la lamentable pérdida de miles de toneladas de alimentos vencidos, en estado de descomposición o contaminados, hallados en diferentes rincones del país en las últimas semanas, lo que ha causado justificada alarma entre la población.

Estos alimentos, destinados fundamentalmente a la cadena de distribución subsidiada (MERCAL, PDVAL) donde se abastece la población con menos recursos económicos, se han perdido irremediablemente, en momentos cuando el país padece de escasez de diversos rubros de primera necesidad, integrantes fundamentales de la dieta básica.

Ante la situación que se presenta con los alimentos en nuestro país, hay que señalar el impacto que las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), puedan tener en la salud de la población, en especial de los grupos poblacionales con mayores riesgos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera a las ETA como "una enfermedad de carácter infeccioso o tóxico que es causada, o que se cree que es causada, por el consumo de alimentos o de agua contaminada". La mayoría de las enfermedades son de origen microbiano y..., se estima que tal vez sea el problema más extendido en el mundo contemporáneo, causa de muerte en los niños menores de 5 años y factor significativo de la reducida productividad económica".

La condición actual del suministro alimentario del país es compleja e inestable. Se importa alrededor del 70% de los alimentos, debido a la disminución de la producción agropecuaria nacional, bajo condiciones que deben ser motivo de preocupación de la población, para exigir que el estado venezolano sea garante seguro de su seguridad alimentaria, en cuanto a inocuidad y calidad se refiere.

Distintos sectores de la población han expresado preocupación e indignación frente a esta larga cadena de errores y omisiones que pueden poner en peligro la seguridad alimentaria de la nación y la salud de la población.

En momentos tan difíciles como estos, la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición se siente en el deber de informar lo siguiente:

  1. Seguridad alimentaria.

    La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) ha establecido, con claridad, lo que se considera Seguridad Alimentaria de un país. En efecto, ésta existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias".

    En nuestro país la Seguridad Alimentaria tiene rango constitucional, según reza el Artículo 305. "El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental para el desarrollo económico y social de la Nación. A tales fines, el Estado dictará las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento. Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola". Este artículo le otorga al Estado la responsabilidad de la vigilancia del cumplimiento.

    En este sentido, es necesario precisar algunos aspectos esenciales de la definición de seguridad alimentaria.

    Cuando se dice "en todo momento" se reconoce la necesidad de evitar las fluctuaciones en el suministro de los alimentos básicos de la dieta, porque es imposible revertir los daños de un período de escasez con otro de exceso.

    Debemos recordar que recientemente Venezuela vivió una prolongada y severa escasez de la leche en los mercados. Durante ese tiempo los grupos vulnerables de la población, como los niños en crecimiento y desarrollo, las mujeres embarazadas y los de la tercera edad, pudieron tener una inadecuada ingestión de varios nutrientes muy ligados a ese alimento. La subsiguiente importación de leche, no podía revertir las consecuencias del retardo del desarrollo en los infantes y embriones afectados. De tal modo que "en todo momento" es un importante componente de la seguridad alimentaria. La escasez de leche o de cualquier otro alimento básico de la dieta del venezolano, es una catástrofe nutricional, aún cuando sea temporal.

    Es pertinente hacer algunos comentarios especiales sobre el problema de la leche proveniente de la República Popular de China. Hacia finales de 2008, se demostró que algunas empresas de alimentos de China añadían melamina (un monómero que se utiliza en la fabricación de polímeros plásticos muy diversos) para simular un contenido de proteína mayor al del material no adulterado. Esta práctica fraudulenta dio origen a que numerosos niños (los que más necesitan leche) resultaran con intoxicaciones graves por lesión renal y varias decenas murieron a consecuencia de estas lesiones. También se encontró melamina en menor cantidad en otros alimentos chinos y en enero 2010, se sigue descubriendo melamina en la leche. Frente a esta situación, el Estado Chino reaccionó y numerosos procesos judiciales han llevado a la cárcel a muchas personas y dos de ellas fueron ejecutadas.

    Tomando todo esto en cuenta, cabe preguntarse ¿por qué hay grandes cantidades de leche China en el Complejo de José? a las cuales un vocero oficial ha calificado de "contaminadas". Si en el proceso de importación de alimentos existiera transparencia, la población debería saber si se trata de un caso de adulteración con melamina o no.

    Los venezolanos exigimos seguridad en el origen y en la inocuidad de los alimentos que se importan en el país, claramente establecidos en los convenios internacionales, para lo cual, es indispensable, conocimiento del tema, transparencia en los controles, rigurosidad en el cumplimiento de las normas y ética en el uso eficiente de los recursos financieros y humanos. Desafortunadamente, Venezuela parece haber desestimado la aplicación de las Normas del Codex Alimentarius, instrumento promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) para normar y asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos sujetos al comercio internacional. (1)

    En atención a los serios problemas surgidos con los alimentos "la FAO y la OMS instan a todos los países del mundo a reforzar sus sistemas de inocuidad alimentaria y a adoptar medidas de vigilancia más rigurosas para evitar incidentes que comprometan la seguridad alimentaria de la población. El cumplimiento de las normas vigentes en cada país, el análisis y diagnóstico del laboratorio, la certificación, el uso de aditivos y contaminantes químicos, la presencia de residuos agroquímicos en los alimentos o la preparación y respuesta ante emergencias son algunos ejemplos de buena praxis. Estas políticas y actividades deberán abarcar toda la cadena alimentaria, desde la producción al consumo y la disposición de desechos".

    El Estado venezolano en el Decreto con rango, valor y fuerza de Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria, específicamente en los artículos 64, 65 y 66 explicita la Garantía de la inocuidad, calidad y responsabilidad de la alimentación:

  2. Garantía de la inocuidad y calidad de los alimentos

    Artículo 64. La disponibilidad y acceso oportuno a los alimentos inocuos, de calidad y en cantidad suficiente a la población, debe garantizarse en toda la cadena de producción agroalimentaria, desde la producción agrícola, pecuaria, pesquera o acuícola, y a lo largo de las etapas de recolección, elaboración o procesamiento, transporte y distribución hasta el almacenamiento y preparación.

    Sujeción a principios y normas sobre calidad

    Artículo 65. A fin de asegurar la inocuidad y calidad de los alimentos en la cadena agroalimentaria, todas las personas que realicen actividades relacionadas con los alimentos o la alimentación deberán cumplir con las normas y lineamientos que dicten al efecto los órganos y entes de la Administración Pública Nacional con competencia en la materia.

  3. Responsabilidad agroalimentaria

    Artículo 66. Toda persona que realice actividades relacionadas con los alimentos o la alimentación, tiene la responsabilidad de garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos en cada una de las fases de la cadena agroalimentaria en la cual interviene. En consecuencia el término "inocuo" aún cuando parece de clara comprensión, está íntimamente ligado a las numerosas previsiones que han tomado los expertos en el Codex Alimentarius, para garantizar que el alimento sea apto para el consumo humano.

  4. Codex Alimentarius

    El respeto y la afiliación a las numerosas normas o estándares internacionales constituyen garantía importante para la inocuidad de los alimentos. El Codex Alimentarius describe las medidas a aplicar para el almacenamiento, transporte, manipulación y procedencia de los alimentos. Más recientemente ha añadido el Sistema de Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control, que tiende una red de protección muy cuidadosa de toda la cadena en el complejo proceso " de la granja a la mesa" (HACCP, del Inglés: Hazard Analysis and Critical Control Points"). 2

    Un ejemplo de la activación del Codex Alimentarius, fue lo que pasó con el problema de las "vacas locas" (contaminación con priones de productos vacunos). Toda Europa prohibió la importación de carne inglesa pasando por encima de todos los convenios establecidos por el comercio internacional. La condición de inocuidad priva sobre toda otra consideración.

    En Venezuela se creó la comisión del Codex, que de haber estado activa, pudo haber evitado muchos de los inconvenientes presentados en el complejo proceso de comercialización, transporte, almacenamiento y distribución de alimentos.

    Lamentablemente, la población venezolana no ha sido informada sobre una situación que le atañe. El hecho es que todo el proceso que conduce al suministro de alimentos de una población es un tema complejo y muy importante, que debe cumplir con las exigencias de calidad e inocuidad para garantizar la seguridad alimentaria y la salud. El Estado está en la obligación de emplear sus mejores profesionales para esos fines.

    En este sentido cabe preguntarse ¿Dónde se encuentran los análisis de los alimentos que ingresan al país?

  5. ¿Quién responde por la alimentación del venezolano?

    En 2008, el gobierno nacional creó la Comisión Presidencial "Centro Nacional de Balance de Alimentos" (CENBAL), que en dos importantes artículos indica:

    Artículo 1

    Objeto: "Establecer los mecanismos de información real y actualizada de los índices de abastecimiento de alimentos en el país, para lo cual deben lograr integrar y coordinar los distintos esfuerzos existentes en el país, tanto del sector público como privado productivo y comercializador en materia alimentaria"

    Artículo 6

    "Los productores nacionales, importadores, exportadores, industrias de transformación de alimentos y otros artículos básicos, distribuidores, redes de comercio, supermercados y otros que determine la CP-CENBAL tendrán la obligación de suministrarle mensualmente la información que ésta solicite referida a: 1) Niveles de producción, 2) Metas, 3) La real ejecutada, 4) Inventarios físicos, 5) Causales de incumplimiento de los planes y metas, 6) Otras que determine la CP-CENBAL"

    Es decir, que existe el marco jurídico y la estructura gubernamental que debería ejercer una función de control preventivo en el caso que nos ocupa. Sin embargo, se requiere adecuar este organismo a las necesidades del momento para involucrar a todos los actores de la cadena alimentaria con fines de evitar que ocurra el deterioro o adulteración de los alimentos y lo que es más grave aún, que los mismos se distribuyan comercialmente.

    Estos hechos repercuten en la salud de la población, al incrementar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos, las cuales constituyen un problema de salud pública, además de incidir en el desarrollo socioeconómico del país. Se estima que el 8% de las consultas en centros de salud se corresponden con estas enfermedades y las de orden hídrico, ocupando el primer lugar entre el grupo de enfermedades infecciosas y parasitarias. Estas enfermedades, afectan la salud y limitan la actividad productiva, de los grupos poblacionales afectados con importante repercusiones en su salud y economía. Por su parte genera desconfianza y zozobra en los consumidores, lo que podría conducir a distorsiones en el patrón habitual de consumo de alimentos.

    Esta sería una oportunidad para mejorar el control de alimentos en el país, ya que la seguridad alimentaria no puede lograrse mientras no se mejore el abastecimiento de alimentos inocuos y nutritivos para todos. Sin duda la discusión abierta, la participación de los diferentes sectores involucrados, la información oportuna y la rigurosidad en la aplicación de las normativas vigentes contribuirían a mejorar la compleja situación alimentaria.

  6. En espera de respuestas

    La Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición, reitera su gran preocupación ante el incidente de los contenedores con alimentos dañados y la distribución de alimentos en estado de descomposición, que no cumplen con la calidad e inocuidad requeridas. Es importante recordar que gracias a la eficiencia en los controles ejercidos por el Estado venezolano, la Talidomida fármaco comercializado entre los años 1958 y 1963, que provocó miles de nacimientos de niños afectados con anomalía congénita, no fue autorizado en el país, librando a la población de graves problemas.

    Ante esta situación, es indispensable, que la población, recupere la credibilidad en la capacidad del Estado para garantizar su alimentación y salud. Deseamos, que la gravedad de lo ocurrido dé lugar a la aceptación de los hechos y a la toma de decisiones acertadas. El gobierno venezolano, está en la obligación de reconocer y hacer cumplir el papel fundamental de la inocuidad alimentaria como garantía de la salud pública, tal como se expresa en las leyes y normas establecidas.

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