El yogur: Estrategia natural para la salud


Karina Ferreira
Nutricionista

Su sabor inconfundible y sus beneficiosas bacterias, excelentes para el sistema inmunológico, han sido fundamentales en la alimentación del ser humano durante siglos. Tanto es así, que muchos expertos creen que el yogur fue conocido mucho antes que la agricultura. Además, no sólo es exquisito como postre, solo o con azúcar, mermelada, miel o frutas, además es un ingrediente imprescindible de numerosas salsas para pastas, ensaladas y carnes.

El yogur es un producto lácteo fresco, obtenido por la acción fermentativa de las bacterias ácido lácticas: Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus termophilus, sobre la leche, con o sin la adición de otros productos lácteos. Estas bacterias vivas reciben el nombre de probióticos, los cuales se ha demostrado que al ingerir productos que los contengan, en cantidades adecuadas, confiere un beneficio para la salud.

Durante miles de años los pueblos de todo el mundo han venido elaborando productos "cultivados" a partir de la leche como el yogur y el Kéfir, siendo considerados casi como un medicamento después de observar sus enormes beneficios.

Origen del yogur

El nombre del yogur tiene su origen en una palabra búlgara: 'jaurt' de la zona de los Balcanes y Asia Menor. Las tribus nómadas se dieron cuenta de que la leche se convertía en una masa semi sólida al transportarla en sacos de piel de cabra, porque el calor y el contacto de la leche con la piel de cabra fomentaban su fermentación mediante la acción de bacterias ácidas.

La facilidad de transporte, conservación y propiedades nutritivas convirtieron al yogur en un alimento esencial para estos pueblos. El yogur se conocería en distintas partes del mundo y pronto se incorporó a la cocina de numerosas civilizaciones.

Información nutricional del yogur

Propiedades del yogur

Bacterias ácido lácticas vivas y sus efectos en el tracto digestivo Las bacterias ácido lácticas tienen un efecto beneficioso sobre la flora intestinal, ya que, compiten con las bacterias dañinas e impiden que estas últimas se fijen en la superficie del intestino, además producen ácido láctico (sustancia que le confiere el sabor ácido característico al yogurt) creando un ambiente ligeramente ácido en el intestino que no es agradable para las bacterias que generan diarreas e infecciones diversas, por consiguiente, crean un medio de prevención contra infecciones gastrointestinales favoreciendo el óptimo funcionamiento del intestino, sensación de bienestar y el mantenimiento de la buena salud del individuo.

¿Cómo se hace el yogur casero?

El yogur se hace gracias a la fermentación bacteriana de la leche, los ingredientes necesarios son:

La preparación es muy sencilla:

  1. Coloque la leche en una olla a fuego lento revolviendo constantemente

  2. Cuando la leche esté tibia retírela del fuego y agregue el yogur, revuelva bien hasta lograr una mezcla homogénea.

  3. Pase la mezcla a un bol de plástico con tapa, ciérrelo bien y guarde a temperatura ambiente por un día.

  4. Una vez listo, sirva frío, puede agregar mermelada, pedazos de frutas, entre otros.

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