Muévete para estar sano


Mariana Iglesia

Llevar una vida activa produce beneficios físicos, psicológicos y a nuestra salud. Está demostrado que el sedentarismo es un factor de riesgo para la salud y desarrollo de enfermedades crónicas. Para reducir esta amenaza, debemos incorporar a la actividad física en nuestra rutina diaria.

El movimiento se relaciona con la totalidad de energía que se gasta al moverse y la actividad física comprende por ejemplo, caminar, andar, montar bicicleta, subir escaleras. Si estas actividades se planifican y estructuran con la finalidad de estar en forma se denomina ejercicio físico y cuando se habla de deporte, entran en juego además las normas y competencias, aún cuando también es ejercicio físico.

Por lo general, nos consideramos sanos hasta que experimentamos una clara señal de enfermedad, éstas pueden ser: glicemia alta, enfermedad cardiovascular, hipertensión, colesterol alto, entre otras. No hay que esperar este momento, debemos comenzar temprano a tomar medidas preventivas para reducir los factores de riesgo, tales como la modificación de ciertos hábitos en la alimentación y aumentar la práctica regular de actividad física, ésta con mucha frecuencia se ignora debido a que exige tiempo y esfuerzo, aún cuando los beneficios para nuestra salud son incalculables.

La actividad física es importante tanto para mantener el peso adecuado como en toda iniciativa para bajar de peso, pero fundamentalmente, regula el porcentaje de grasa corporal, ya que durante el ejercicio y posterior a el, se gastan calorías. La actividad física regular puede ayudar a controlar mejor el apetito y lograr el equilibrio, entre ingestión y gasto de calorías. La actividad aeróbica de baja intensidad, no conduce a un mayor consumo de calorías a partir de las grasas. El ejercicio aumenta la movilización de lípidos o grasas del tejido adiposo.

Las investigaciones han determinado que para la mayoría de las personas, un programa individualmente de ejercicios como complemento a sus actividades cotidianas, es fundamental mantener un nivel de salud óptima.

Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, toda persona considerada de alto riesgo de enfermedades coronarias, debe someterse a una evaluación médica completa.

El deporte y las actividades recreativas son apropiados para el mantenimiento de niveles deseables, pero generalmente no lo son para el desarrollo de un buen nivel, en personas que no están en forma. Hay que usar primero actividades de acondicionamiento para alcanzar el nivel deseado y luego cambiar a las actividades deportivas y recreativas.

Los cuatro factores básicos de un programa de ejercicio son el tipo, la frecuencia, la duración y la intensidad; el programa debe incluir una o más actividades de resistencia cardiovascular acordes con las necesidades y las preferencias individuales, a fin de mantenerse motivados. La frecuencia óptima del ejercicio es de tres a cinco días de entrenamiento por semana, con un tiempo variable de acuerdo a las necesidades individuales.

La frecuencia cardiaca es uno de los métodos para controlar la intensidad del ejercicio, ya que está muy relacionada con el esfuerzo del corazón y permite controlar el incremento progresivo del ritmo del entrenamiento al mejorar el nivel de preparación. La actividad física se debe considerar como un entrenamiento para toda la vida. Los beneficios de un buen programa de ejercicios se pierden rápidamente cuando se abandona dicho programa.

Una sesión de ejercicio debe comenzar con un calentamiento y ejercicios de estiramiento, a fin de preparar los sistemas cardiovascular, respiratorio y muscular, para trabajar más eficazmente y evitar lesiones posteriores. No olvidar la hidratación aún cuando no se tenga sed.

La invitación es a mantener una dieta balanceada, con abundantes vegetales y frutas y a moverse en tus actividades cotidianas para disfrutar de una buena salud.

Referencias

  1. Williams, M. Nutrition for Health Fitness & Sporrts,. Mc Graw Hill. NY USA 2005

  2. Joan, B. Alimentación para el deporte y la salud. Ediciones Martínez Roca 2002

  3. Wilmore y Costill. Fisiología del Esfuerzo y del deporte. Editorial Paidotribo 2000

  4. Craplet. Alimentación y nutrición del deportista. Hispano Europea 2000