Mitos sobre los lácteos


El grupo de los lácteos incluye la leche y todos sus derivados procesados (quesos, yogurt, crema de leche, etc.). El ser humano en su primera etapa de la vida consume leche materna, la cual proporciona todos los nutrientes necesarios para el desarrollo del bebé.

Existen varios mitos acerca de la leche que desvirtúan su consumo, haciendo que las personas detengan su ingesta e incluso lo tilden como perjudicial para la salud. La realidad es que los lácteos son una forma natural de consumir nutrientes necesarios para nuestra salud, veamos algunos de los mitos que giran en torno a ellos:


MITO: La ingesta de lácteos no previenen las caries ni la osteoporosis.

Los azúcares son metabolizados por las bacterias de la placa dental, es decir, son ellos quienes determinan el nivel cariógeno de los alimentos. Los lácteos estimulan la secreción de saliva disminuyendo la acidez de la boca. Además, otros nutrientes como el fósforo y el calcio, actúan como protección ante estas bacterias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda a los lácteos como agentes en la prevención de caries.

Se sabe que la ingesta de vitamina D y calcio es indispensable para la prevención de la osteoporosis. Los lácteos al ser ricos en estos nutrientes, contribuyen a contrarrestar la insuficiencia de dicho mineral en el cuerpo. Cuando el consumo de lácteos y de otros alimentos fuentes de estos nutrientes es bajo, los especialistas recomiendan recurrir a suplementos farmacéuticos ricos en calcio para el tratamiento de esta enfermedad.


MITO: La intolerancia a la lactosa es una condición que afecta a pocos. Si se es intolerante, se debe evitar todo tipo de consumo de lácteos.

La intolerancia a la lactosa es la falta de la "lactasa" en el organismo, enzima que permite la digestión de los lácteos. Hay personas que no generan esta enzima, siendo las personas totalmente intolerantes, mientras que otras la generan poco, por lo tanto, deben regular el consumo de lácteos y derivados.

Muchas personas son intolerantes a la lactosa sin saberlo, ya que a medida que crecemos se disminuye la producción de "lactasa" en el cuerpo, sólo que a algunos le afecta más que a otros. En cualquier caso, ser intolerante no es motivo para dejar de comer lácteos ya que hoy en día se pueden encontrar muchos alimentos "deslactosados", los cuales poseen los mismos nutrientes pero sin afectar su digestión. Por ser intolerante, no se debe privar de todos los beneficios de estos alimentos, solo saber consumirlos.


MITO: No se debe consumir leche luego de la etapa de lactancia.

Se ha escuchado el mito de que los animales luego de la primera etapa de la vida no vuelven a consumir leche materna, por ende, está mal para los humanos seguir consumiendo lácteos a lo largo de nuestra vida. Es una concepción errada intentar copiar el comportamiento animal, ya que la leche y sus derivados contienen nutrientes, proteínas y vitaminas que son necesarias para nuestro desarrollo saludable. El fósforo, calcio y la vitamina D son un aporte de los lácteos que nos ayudan a la coagulación de la sangre, al movimiento de los músculos y al mantenimiento y desarrollo de los huesos. En los niños la leche y derivados lácteos, es la fuente el principal de proteínas de alto valor biológico que aportan los ladrillos necesarios para el crecimiento y desarrollo armónico del niño. Por ende, el consumo de leche es bueno a cualquier edad, sobre todo si se busca prevenir la osteoporosis.


MITO: Los productos de soya son un excelente sustituto de la leche

A lo largo del tiempo han surgido varios sustitutos de la leche, como la leche de almendras o de soya. Aunque estas bebidas son enriquecidas con calcio, se debe tener en cuenta que no proporcionan la misma cantidad de nutrientes que el lácteo en sí. Es decir, una porción de leche de soya puede contener 20 mg de calcio, mientras que una taza de leche contiene 290 mg. Existen muchos suplementos en el mercado que buscan reemplazar el consumo de los lácteos, pero es importante tener en cuenta que no siempre se están obteniendo los mismos beneficios.


MITO: El uso de medicamentos y químicos en los bovinos pone en duda la calidad de los productos lácteos.

Una gran acusación que se le hace a los lácteos es que contienen elementos químicos utilizados en las vacas en el momento de su producción: antibióticos, hormonas para una mayor producción de leche, etc. Muchas personas utilizan este argumento para no consumir lácteos y decir que son peligrosos para la salud. Lo que no saben es que, como en todos lados, todo depende de donde se consuma.

La leche en el momento de su producción pasa por distintos procesamientos de salubridad para asegurar su consumo seguro. Además, la pasteurización consiste en llevar la leche a una temperatura de 72° C para la eliminación de toda bacteria que pueda ser perjudicial para el ser humano. Se han desarrollado técnicas que aseguran que el consumo de lácteos no será peligroso y que se pueden aprovechar todos sus nutrientes sin ninguna preocupación. Por supuesto, siempre se debe consumir leche proveniente de compañías alabadas por autoridades competentes.


Cualidades de los lácteos