Mi hijo libre de diarrea ¡Gracias a la lactancia materna!


Angélica Goenaga
Fundación Bengoa

La leche materna tiene los nutrientes necesarios que favorecen los procesos de digestión y absorción, por lo que se convierte en el alimento mejor adaptado a las características digestivas y a las necesidades nutritivas del niño, aportando sustancias fundamentales para su crecimiento, desarrollo y para la defensa frente a infecciones.

La leche de la madre se adapta constantemente a las necesidades nutritivas del niño, ya que modifica su composición a medida que avanzan los días, por ello encontramos:

Después del nacimiento comienza un proceso de reconocimiento entre la madre y el niño, en donde las madres se dedican a observar las heces de sus hijos y tratan de adivinar si la frecuencia, el color y la consistencia son normales o no. La poca información acerca de las características de las heces del niño alimentado al pecho, puede generar una visita al pediatra y sin ninguna orientación en varias oportunidades, terminan convencidas que deben suspender la lactancia materna.

En principio es importante reconocer que las heces de un niño alimentado con leche materna, varían en su aspecto, frecuencia y color, desde el nacimiento hasta el primer año de vida. No existe una frecuencia establecida, puede variar desde una cada vez que se alimenta hasta cada 3 ó 4 días. Por lo general, los niños y niñas amamantados que no están ingiriendo alimentos sólidos, pueden evacuar cuatro veces al día o más, o sólo una vez cada tres días.

El calostro o "primera leche" ayuda a expulsar el "meconio" que es una pasta pegajosa y espesa de color verde muy oscuro, casi negra, que los recién nacidos tardan en eliminar de tres a cinco días. Después, las heces del bebé gradualmente cambiarán a líquidas o pastosas, de color amarillo oro, espumosas, presentan partículas sólidas (con aspecto de leche cortada), ácidas y algunas veces, pueden irritar la piel del niño.

La leche humana está protegida de riesgos a contaminarse, ya que tiene contacto directo con la boca del niño a la hora de alimentarse, por lo que es muy difícil que le produzca diarrea. La causa de diarrea más frecuente es la falta de saneamiento ambiental o condiciones inapropiadas de higiene dentro del hogar. El riesgo de diarrea es mayor, en los hogares con deficiencia en el acceso a los servicios, tales como agua potable, inapropiada disposición de residuos sólidos y de basura, presencia de moscas, alimentos contaminados e inadecuada higiene de las manos. Así mismo, el uso del biberón y la introducción inadecuada y temprana de alimentos diferentes a la leche materna, también es otra causante frecuente de diarrea en los niños.

¿Qué debemos hacer cuando el niño presenta diarrea?

Hay que ofrecerle el pecho más seguido para que no se deshidrate y si el niño rechaza el pecho, la madre puede ordeñarse la leche y dársela poco a poco, con mucha paciencia con una cucharita limpia o una taza. No se debe olvidar, reforzar la hidratación del niño con el suero de rehidratación oral.<7p>

La alimentación al pecho cuando un niño sufre un episodio de diarrea aguda no está contraindicada por el contrario es beneficiosa, ya que aporta los nutrientes, factores de defensa y otras sustancias, que contribuyen a la recuperación de la mucosa intestinal y a mantener el estado nutricional adecuado del niño.

En condiciones habituales la leche materna no presenta inconvenientes por el contrario son muchos los beneficios que se pueden enumerar. Entre ellos, los efectos beneficiosos en defensa a las infecciones intestinales, respiratorias y virales gracias a las propiedades anti infecciosos que posee, por lo tanto, existen numerosas razones para que alimentes a tu niño al pecho...

Referencias Bibliográficas.