Diabetes, un enemigo silencioso


Según la Organización Mundial de la Salud, la diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando la producción de insulina del páncreas es insuficiente o no la produce, o cuando el organismo no la utiliza eficazmente. La insulina es una hormona, cuya función es regular el azúcar en la sangre.

Dicha elevación puede ocasionar que, a mediano o largo plazo, se dañen gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos.

Se pueden distinguir tres diferentes tipos de diabetes:

Sus síntomas principales son la necesidad de orinar con frecuencia, sed excesiva, hambre constante, pérdida de peso, trastornos visuales y cansancio.

Sus síntomas son muy parecidos a los de la diabetes de tipo 1, pero se presentan con menor intensidad. Esto conlleva a que se diagnostique de manera tardía, cuando ya han aparecido complicaciones.

La clave para mantener los niveles deseados de azúcar en la sangre es seguir un plan que incluya comer alimentos saludables, hacer 60 minutos de actividad física con regularidad y tomar las medicinas si las necesita. Los profesionales de la salud deberán diseñar un plan de alimentación que se adapte a sus necesidades y rutina diaria.


¡A moverse!

La actividad física es fundamental para mantenerse sano y controlar el azúcar en la sangre. Lo ideal es que hable con su médico para que éste determine los tipos de ejercicios más adecuados según su caso.

Si va a iniciar su rutina, tome en cuenta lo siguiente:

Es muy importante que conozca los signos que se presentan cuando hay un nivel bajo de azúcar en la sangre, y que siempre lleve consigo algo de comer para tratar la hipoglucemia.


Planificando la alimentación

El especialista en nutrición deberá hacerle un plan de alimentación que se ajuste a sus buenos hábitos alimentarios de acuerdo a lo que come normalmente, sus actividades diarias y las medicinas que toma para la diabetes. Para cuidarse y controlar la enfermedad es importante aprender qué, cuánto y cuándo comer.

Sus aliados en este caso suelen ser el pan, arepa y cereales integrales (arroz, afrecho, avena); consuma granos (caraotas, lentejas, frijoles) al menos dos veces por semana; leche, yogur y quesos descremados y, en general, los alimentos bajos en grasa.

La recomendación es disfrutar de los vegetales crudos o cocidos, sin agregar salsas ni aderezos. En su lugar, emplee un poco de vinagre o jugo de limón.

Procure cocinar los vegetales en agua o en un caldo bajo en grasa, puede añadirle un poco de cebolla picada o de ajo.

Las frutas puede consumirlas crudas, cocidas o en forma de jugo sin azúcar. Lo mejor es preferir la fruta entera como la lechosa, melón, pera, durazno, guayaba, mango pequeño de hilacha y cambur, preferiblemente por la mañana. Éstas contienen fibra natural que ayuda en la digestión retardando la absorción de azúcares y grasas.

Cuando coma carne, seleccione porciones que tengan muy poca grasa o quíteles el exceso. En el caso del pollo y pavo, elimine la piel. Trate de comer carne de ave y pescado con mayor regularidad y las carnes rojas solo una vez por semana. Recuerde prepararlas a la plancha, a la parrilla, asada, horneada, al vapor o guisada.

Seleccione productos lácteos descremados y evite los alimentos fritos, los platos a base de mayonesa, margarinas, mantequilla y crema de leche.

Siempre sazone con hierbas y especias, y prefiera los aceites vegetales como el de maíz, oliva, soya y girasol, entre otros.


Algunas recomendaciones

El tamaño de las porciones de cada comida deberá establecerlo su nutricionista, de acuerdo a sus requerimientos específicos.

Por otra parte, las medicinas para la diabetes es importante tomarlas según el horario recomendado por su médico. En consecuencia, es necesario planificar junto a los especialistas un horario fijo para realizar las comidas, meriendas y actividad física.

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